Empieza por lo que la persona necesita saber
La primera pantalla debería ayudar a entender qué ofreces, para quién es y qué puede hacer el visitante. Un titular con personalidad puede convivir con una descripción concreta del servicio.
Revisa la portada en un teléfono. Si el mensaje depende de una imagen que no se lee, o el botón aparece después de demasiados elementos, conviene simplificar la jerarquía.
Muestra evidencia cerca de la promesa
Los proyectos, ejemplos de entregables y explicaciones del proceso ayudan a evaluar tu propuesta. Usa trabajos reales y cuenta qué hiciste. Si tienes resultados documentados, explica también su contexto.
Evita llenar la página con promesas genéricas. Una pieza bien presentada y una descripción específica pueden comunicar más que una lista de adjetivos.
Dale una ruta clara a la página
Ordena las secciones según las dudas del visitante: propuesta, proyectos o evidencia, alcance del servicio, forma de trabajo y contacto. No hay una secuencia universal; la estructura debe responder a la decisión que esperas facilitar.
Mantén una acción principal consistente. Los enlaces secundarios permiten explorar, pero no deberían competir visualmente con la consulta.
Diseña el contacto desde el móvil
Usa etiquetas visibles, teclados adecuados para correo y teléfono, y campos que realmente necesitas. Explica qué pasará al enviar: correo, WhatsApp o una confirmación de recepción.
Las animaciones deben acompañar la lectura. Respeta la preferencia de reducir movimiento y conserva el contenido accesible si una transición no se ejecuta.
Una buena pregunta puede ser el primer paso.
Cuéntanos qué necesitas resolver y veamos cómo darle forma.
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